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lunes, 19 de octubre de 2009

Comentario sobre El Príncipe de Maquiavelo, capítulo 15 y 18

La temática del texto tiene una relación muy estrecha con la realidad, ya que Maquiavelo hace una crítica del príncipe y gobernante. Haciendo una comparación entre lo expuesto por el autor y la realidad, visualizo que los actuales gobernantes también pertenecen a esta crítica. ¿Por qué? La respuesta más evidente, la mayoría nos damos cuenta pero muy pocas veces hacemos algo, es el mecanismo de engaño que utilizan los gobernantes. El engaño. Cada quien lo emplea para diferentes fines; beneficio propio y algunos que justifican sus actos argumentando que es para el bien social. Un claro ejemplo son las elecciones de presidente y diputados. ¿Cuántos nos detenemos a analizar lo que dicen estos candidatos? Prometen, prometen, prometen, prometen…, y ¿cuánto de estos augurios llegan a realizarse como lo plantearon en un principio?
Analizar la situación se vuelve más compleja de lo que parece, no todos poseemos el interés, los medios ni el tiempo para investigar sobre las frases camufladas dichas en un ensayo perfectamente montado. Un discurso esta dirigido a que no se entienda, o al menos aparentemos entender superficialmente lo dicho. Desgraciadamente es una realidad nacional y son pocos los que están en condición de comprender el contexto.
Las promesas. Es ridículo escuchar las promesas que promulgan cada cuatro años los candidatos. Pongamos un ejemplo de elecciones pero a menor escala: las elecciones estudiantiles. Quién no recuerda aquellas promesas utópicas de “si me escogen presidente del colegio pondré ventiladores en todas las clases, ya hemos hecho un plan del presupuesto y se puede lograr. También pondremos un televisor en la soda para que cuando hayan partidos de la sele todos nos reunamos a verlo, todo esto es REALIZABLE…” y un sin fin de metas que son ridículas. No dejemos de lado la campaña para ganar votantes: los estudiantes se venden a un simple confite o a cualquier cosa material que se les de. Nos parecerá sumamente risible, pero ¿Qué nos hace diferente nosotros, el pueblo que vota por un candidato que tendrá las riendas del país, y los estudiantes ingenuos que se tragan cualquier promesa poco realizable? Nada. Estamos forjados de la misma manera, mientras más promesas lindas lleguen a nuestros oídos, más contentos estaremos. Un candidato que se ubique en los parámetros de la realidad y desarrolle su plan de gobierno simple y en la medida de lo posible realizable, será desechado por el vulgo, simplemente por una razón: no ofrece tanto como los otros candidatos en el mercado del engaño. Ser un candidato realista y honesto no sirve en las elecciones, las buenas virtudes cavarán su tumba. Es por esta razón que el engaño se vuelve el eje principal del cual se sustenta el plan de gobierno.

¿Qué relación tienen los problemas abordados en el texto con mi carrera? Mucho. Considero que los problemas citados en el texto como el engaño, fingir algo que no es, el medio manipulador en el que nos encontramos, la falta de crítica con sustentos, entre otros, es aplicable a cualquier carrera. Yo curso la carrera de arquitectura y en lo que llevo del semestre me han predicado de todas las maneras posibles que un arquitecto tiene que vender su producto. Vender un proyecto, ¿cómo lo hago? Simple. Con el habla. Un buen discurso puede ser el arma sorpresa del éxito del arquitecto, las palabras nos dan la facilidad de embellecer una realidad, esto no significa recurrir al engaño, sino a resaltar las virtudes de un proyecto. El engaño, de todas las formas utilizadas, nos llevará al fracaso en algún momento. Los arquitectos tienen que tener una visión humanista, porque realizan proyectos en donde claramente el hombre es el que lo habita, y la importancia de acogerse a las necesidades que el ser humano implica.
Existe otro punto de convergencia, la manipulación que nos rodea constantemente, es difícil nadar contra la marea, ir contra las ideas populares y peor aún, la corrupción. Algo que me ha dicho constantemente mi profesor de Fundamentos de Diseño, es el de rechazar rotundamente la corrupción, comenzando con la universidad y luego se ampliará a los ámbitos de nuestro campo laboral. ¿Quién nos garantiza que si un estudiante universitario utilizó el engaño y corrupción para pasar una materia, no lo hará en un futuro con otros proyectos? Es ahora el momento para terminar de forjarnos, y de lo que estoy segura que yo no quiero ser una futura profesional corrupta, que destruirá zonas protegidas para complacer el capricho de algún millonario, que a costa de módicas sumas compra a otro corrupto. Yo no quiero tener una carga de conciencia por una equivocación, no obstante, hay que denunciar cuando sabemos que algo se encuentra en una situación muy dudosa. Nos concierne a todos velar por el bienestar social, ya que esto implica también bienestar individual. A mi parecer tenemos que tener bien en claro qué clase de futuros profesionales queremos ser. Sólo existen dos caminos, no hay intermedios, el corrupto y el que no lo es. Prefiero ser recordada como la clase de persona que venció obstáculos y aportó algo positivo a la sociedad, y no como la persona corrupta que se perdió en el engaño y la manipulación. Quiero dar un ejemplo de un arquitecto, que en mi opinión, su aporte social ha marcado la historia costarricense, me refiero al actual ganador del Magón 2009, Rafael Ángel “Felo” García. Me considero admiradora de él, no tanto por su arquitectura ni arte (sin restarle méritos, porque sin duda alguna es un gran exponente), sino por su visión humanista. Utilizó su conocimiento y sus propios recursos monetarios para ofrecerle a nuestra hermosa tiquicia una serie de proyectos enfocados a la cultura y la formación artística de la población, me refiero al antecesor del Ministerio de Cultura, la Dirección de Artes y Letras y su proyecto por crear la Escuela de Arquitectura, entre otros. Este personaje es de admirar, porque luchó por sus proyectos, nadando contramarea, y creyendo fielmente en sí, sin dejarse manipular por la situación ni los medios que lo rodean. Supo claramente sus raíces humildes y regresó a Costa Rica para quedarse y traer avances a un país que se encontraba bastante atrasado en los años cincuentas.

1 comentario:

  1. Sí algo dejo claro Maquiavelo en el príncipe, es que el hombre es malo por naturaleza, por otro lado la cultura popular nos ha enseñado que el humano por si solo es inteligente, pero, que la masa es tonta y maleable.

    Existen personas “malas e inescrupulosas” que manejan masas tontas y maleables, no vamos para ningún lado con mandatarios así, por dicha existe una solución a este mal que afecta muchos de los países latinoamericanos y del orbe, el muy mencionado pero poco usado “poder de uno”.

    La solución es hacer algo para cambiar las cosas, así como lo hizo “Felo” García, así como lo hace usted con un espacio para instruir mentes y no forjarlas, con un silencio o con un grito, así como espero usar el arma de la tinta y el papel yo.

    Muy bueno el blog, muy diferente, me gusta, no lo deje tirado.

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