macrovision

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viernes, 23 de abril de 2010


Ayer tuve gira de la universidad, el objetivo fue recorrer Barrio Otoya e identificar las edificaciones de gran importancia que se pueden encontrar en este recorrido urbano. Tuvimos que encontrarnos a las 7 am en la Plaza de la Cultura para luego dirigirnos a recorrer las calles y avenidas de la capital costarricense, pero tenía tiempo de sobra y no quise esperar en la plaza hasta que Anchie llegara. Caminé al mismo paso acelerado de la multitud, que en su mayoría se dirigían hacia sus trabajos. No sé por qué todo se movía exageradamente rápido, me molestó el trote de las personas, el bullicio de la Gran Avenida Central, las personas indiferentes unas de otras. Entendí que estamos siendo deshumanizados, cada día nos volvemos más inmunes a los sentimientos de los demás. Me sentí fuera de lugar y empecé a caminar lentamente, tan lentamente que desentonaba entre la multitud acelerada. Observé. Olí. Sentí. Avenida Central tiene su encanto, es un hito de nuestra cultura, las actividades que se desarrollan en ella y en su circunferencia pertenecen a las identidades propias del ser costarricense. Los vendedores ambulantes, los músicos empíricos, el mercado, los cafés, las edificaciones que demuestran las hegemonía de los ricos en los tiempos de la oligarquía. Bella Costa Rica, que de una u otra manera tenés tu encanto.


Estas son algunas de las fotos que tome en la gira por Barrio Otoya.

Esta foto la tomé durante una gira de la universidad. La señora se encuentra sentada en los escalones del Cine Variedades en San José Centro.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Vivencia en Isla Negra por Helena Matter

Aquel recuerdo rondaba mi mente, el olor a mar, las olas reventando contra las rocas, día y noche me invadía ese sentimiento, esa nostalgia por volver a pisar aquel suelo de piedra, percibir el frío del lugar y al mismo tiempo el ardor de los rayos de sol acariciando mordazmente mi poca piel descubierta, y adentrarme a buscar la magia que cautivó al hombre y su esposa que habitaron allí. Sí, Isla Negra tiene su encanto y todo aquel que visita su terreno se ve envuelto en su hechizo.
Llevaba doce años sin visitar mi tierra de origen cuando apareció la oportunidad de reencontrar mi cultura olvidada y poder recorrer los pasajes que forman parte de mi ser. Sin duda alguna quise refrescar el recuerdo de Isla Negra, ya que tan sólo tenía seis años cuando la visité por primera vez.
La primera impresión es importante, pero en mi opinión no necesariamente es la más importante. El viaje duró aproximadamente unas tres horas desde Santiago hasta Isla Negra, durante todo este tiempo me invadieron las ansias por llegar, no se debía al conocimiento de la historia sobre el sitio que me dirigía a visitar, sino porque mi madre me aseguró que me iba a encantar. Mi primera impresión fueron las personas. El lugar se encontraba repleto de turistas, vendedores e indudablemente, como si no sobraran, de ladrones. Recuerdo los árboles que se encorvaban para formar un túnel y por él cruzaba un camino de tierra. La sombra de los árboles me acogía, percibí la humedad en el aire y noté pequeños orificios dentro del túnel de ramas y hojas por donde se colaban finos rayos de luz formando a su vez todo un espectáculo para mis ojos. De repente escuché a mi madre decirme que caminara más rápido, fue ahí cuando me dí cuenta del gentío que se hallaban caminando apresuradamente hacia mí, y así como las olas de mar arrastran pedazos de madera de la orilla, me vi envuelta en la ola de personas. Vi a mi madre y finalmente llegamos a la vieja casa.
Entré por la puerta y llegué a una gran habitación de piso de piedra. Aun recuerdo la frescura del lugar. ¡Cómo olvidar la humedad y el sonido de las olas de fondo dueños del sitio! Escuchaba en la proximidad la peculiar melodía que hace el mar cuando choca contra las rocas, sin embargo, no lograba ver el agua. Esperamos un rato y seguidamente un instructor tenía el deber de darnos un paseo por la casa. Todavía sigue fresco el recuerdo de los cientos de frascos de vidrio de todos los colores y formas inimaginables, los muebles extraños, y figuras de mujeres talladas finamente en madera, tiempo después supe qué eran; mascarones de proa. La casa de piedra esencialmente con techos de madera barnizada infundía cierta magia, no obstante, los verdaderos hechiceros fueron los objetos que habitaban el inmueble. Las cosas que se podían encontrar allí eran extrañas, de colores, muchas ni sabía para qué servían, antiguas y otras no tan viejas, útiles y otras no tanto. Los ventanales me permitían divisar el azul del mar y un poco de arena… El mar ese día no se encontraba de buen humor, lo supe cuando posteriormente a la conclusión del recorrido por la casa me acerqué a las rocas donde reventaban las olas, de repente me encontraba mojada y con frío, el viento azotaba peligrosamente y en el cielo casi no se observaban rayos de sol, pero la vegetación, el ambiente y aún el clima obscuro en que se había transformado durante el transcurso del día, hacían de Isla Negra imponente ante cualquier otra región circundante. Sí. Neruda y Matilde se habían enamorado del lugar al igual que yo lo hice a mi corta edad de seis.
Años después he de insistirle a mi prima que me acompañe a visitar Isla Negra. Don Augusto, el dueño de las marisquerías más famosas de Chile en donde casualmente cantó Pavarotti, se ofreció en acompañarnos. La ruta hacia Isla Negra se encontraba llena de viñedos, muchas de las mejores casas de vinos se encontraban circundantes a la carretera. Duramos poco, habían transcurrido muchos años y en ese lapso el gobierno chileno se había dedicado a construir carreteras y autopistas. Finalmente llegamos a Isla Negra. Esta vez no había gente, por buena suerte se me ocurrió viajar a Chile justo después que acabaron las vacaciones, por lo tanto todo se encontraba vacío. Algo había cambiado, no me ubicaba espacialmente hasta que hallé el túnel de árboles, pero el camino de tierra ya no existía más, le había dado paso a un camino de asfalto. Entré por las mismas puertas de la primera vez, la habitación de piso de piedra estaba casi vacía. Recordé a un pintor apoyado en una biga representando en su papel el movimiento de la multitud, yo curiosamente me aproximé y pasé bastante tiempo contemplando la evolución de la pintura hasta que el llamado de mi madre interrumpió aquel momento. El recorrido por la casa fue el mismo, las mismas cosas viejas, raras y coloridas, los mismos mascarones y muebles, aunque cambiaron de lugar un mascarón ubicado en el dormitorio del poeta y se lo hice saber al instructor, él con una cara de sorpresa me contestó que nada en la casa se había movido, yo tercamente le insistí que sí. Cada rincón de la casa tenía la esencia de Pablo, murió en 1973, pero sigue vivo en cada espacio, mueble, cosa, planta, grano de tierra, toda Isla Negra se ha impregnado de Neftalí.
Terminado el recorrido de la casa y después de haber refrescado mis recuerdos, decidimos comer en el restaurante que forma parte del inmueble. Los pisos de madera nos dirigieron a nuestra mesa localizada en un lugar privilegiado, frente a una ventana que nos dejaba vislumbrar la belleza del mar. Tomamos vino. No podía falta la bebida, un buen chileno siempre toma vino sin importar el lugar ni la ocasión, nunca vas a desentonar si estás en Chile, porque es más un deber que un querer como chilenos, aunque bien disfrutado. me invadió un sentimiento que es difícil de expresar al encontrarme en Isla Negra en ese preciso momento, tomando vino, contemplando el oleaje y al voltearme a mirar por la ventana que se encontraba a mi costado izquierdo, divisar el campanario que hacía sonar Pablo cuando lograba percibir la presencia de embarcaciones navegando frente su casa. Cada detalle hizo del momento algo espectacular, hice un viaje en el tiempo, sentí que crecí junto a Pablo, compartiendo vivencias desde la infancia, donde jugábamos en los vagones de los trenes, hasta la adultez; Birmania, Madrid, Singapur…hasta tu muerte. ¡Oh Nestalí! Me has dejado, nos has dejado, pero aún te recuerdo, te recordamos en cada palabra que has escrito, te recordamos por tus actos, te recordamos por ser el amante secreto de nuestra sed por la poesía. Y de esta manera seguí contemplando el paisaje privilegiado de Isla Negra, tomé un sorbo de vino, “por eso yo busqué entre las uvas y el viento lo mejor de los hombres” y encontré en las uvas y en el viento de Isla Negra a Pablo Neruda hablarme sigilosamente al oído.

lunes, 19 de octubre de 2009

Comentario sobre El Príncipe de Maquiavelo, capítulo 15 y 18

La temática del texto tiene una relación muy estrecha con la realidad, ya que Maquiavelo hace una crítica del príncipe y gobernante. Haciendo una comparación entre lo expuesto por el autor y la realidad, visualizo que los actuales gobernantes también pertenecen a esta crítica. ¿Por qué? La respuesta más evidente, la mayoría nos damos cuenta pero muy pocas veces hacemos algo, es el mecanismo de engaño que utilizan los gobernantes. El engaño. Cada quien lo emplea para diferentes fines; beneficio propio y algunos que justifican sus actos argumentando que es para el bien social. Un claro ejemplo son las elecciones de presidente y diputados. ¿Cuántos nos detenemos a analizar lo que dicen estos candidatos? Prometen, prometen, prometen, prometen…, y ¿cuánto de estos augurios llegan a realizarse como lo plantearon en un principio?
Analizar la situación se vuelve más compleja de lo que parece, no todos poseemos el interés, los medios ni el tiempo para investigar sobre las frases camufladas dichas en un ensayo perfectamente montado. Un discurso esta dirigido a que no se entienda, o al menos aparentemos entender superficialmente lo dicho. Desgraciadamente es una realidad nacional y son pocos los que están en condición de comprender el contexto.
Las promesas. Es ridículo escuchar las promesas que promulgan cada cuatro años los candidatos. Pongamos un ejemplo de elecciones pero a menor escala: las elecciones estudiantiles. Quién no recuerda aquellas promesas utópicas de “si me escogen presidente del colegio pondré ventiladores en todas las clases, ya hemos hecho un plan del presupuesto y se puede lograr. También pondremos un televisor en la soda para que cuando hayan partidos de la sele todos nos reunamos a verlo, todo esto es REALIZABLE…” y un sin fin de metas que son ridículas. No dejemos de lado la campaña para ganar votantes: los estudiantes se venden a un simple confite o a cualquier cosa material que se les de. Nos parecerá sumamente risible, pero ¿Qué nos hace diferente nosotros, el pueblo que vota por un candidato que tendrá las riendas del país, y los estudiantes ingenuos que se tragan cualquier promesa poco realizable? Nada. Estamos forjados de la misma manera, mientras más promesas lindas lleguen a nuestros oídos, más contentos estaremos. Un candidato que se ubique en los parámetros de la realidad y desarrolle su plan de gobierno simple y en la medida de lo posible realizable, será desechado por el vulgo, simplemente por una razón: no ofrece tanto como los otros candidatos en el mercado del engaño. Ser un candidato realista y honesto no sirve en las elecciones, las buenas virtudes cavarán su tumba. Es por esta razón que el engaño se vuelve el eje principal del cual se sustenta el plan de gobierno.

¿Qué relación tienen los problemas abordados en el texto con mi carrera? Mucho. Considero que los problemas citados en el texto como el engaño, fingir algo que no es, el medio manipulador en el que nos encontramos, la falta de crítica con sustentos, entre otros, es aplicable a cualquier carrera. Yo curso la carrera de arquitectura y en lo que llevo del semestre me han predicado de todas las maneras posibles que un arquitecto tiene que vender su producto. Vender un proyecto, ¿cómo lo hago? Simple. Con el habla. Un buen discurso puede ser el arma sorpresa del éxito del arquitecto, las palabras nos dan la facilidad de embellecer una realidad, esto no significa recurrir al engaño, sino a resaltar las virtudes de un proyecto. El engaño, de todas las formas utilizadas, nos llevará al fracaso en algún momento. Los arquitectos tienen que tener una visión humanista, porque realizan proyectos en donde claramente el hombre es el que lo habita, y la importancia de acogerse a las necesidades que el ser humano implica.
Existe otro punto de convergencia, la manipulación que nos rodea constantemente, es difícil nadar contra la marea, ir contra las ideas populares y peor aún, la corrupción. Algo que me ha dicho constantemente mi profesor de Fundamentos de Diseño, es el de rechazar rotundamente la corrupción, comenzando con la universidad y luego se ampliará a los ámbitos de nuestro campo laboral. ¿Quién nos garantiza que si un estudiante universitario utilizó el engaño y corrupción para pasar una materia, no lo hará en un futuro con otros proyectos? Es ahora el momento para terminar de forjarnos, y de lo que estoy segura que yo no quiero ser una futura profesional corrupta, que destruirá zonas protegidas para complacer el capricho de algún millonario, que a costa de módicas sumas compra a otro corrupto. Yo no quiero tener una carga de conciencia por una equivocación, no obstante, hay que denunciar cuando sabemos que algo se encuentra en una situación muy dudosa. Nos concierne a todos velar por el bienestar social, ya que esto implica también bienestar individual. A mi parecer tenemos que tener bien en claro qué clase de futuros profesionales queremos ser. Sólo existen dos caminos, no hay intermedios, el corrupto y el que no lo es. Prefiero ser recordada como la clase de persona que venció obstáculos y aportó algo positivo a la sociedad, y no como la persona corrupta que se perdió en el engaño y la manipulación. Quiero dar un ejemplo de un arquitecto, que en mi opinión, su aporte social ha marcado la historia costarricense, me refiero al actual ganador del Magón 2009, Rafael Ángel “Felo” García. Me considero admiradora de él, no tanto por su arquitectura ni arte (sin restarle méritos, porque sin duda alguna es un gran exponente), sino por su visión humanista. Utilizó su conocimiento y sus propios recursos monetarios para ofrecerle a nuestra hermosa tiquicia una serie de proyectos enfocados a la cultura y la formación artística de la población, me refiero al antecesor del Ministerio de Cultura, la Dirección de Artes y Letras y su proyecto por crear la Escuela de Arquitectura, entre otros. Este personaje es de admirar, porque luchó por sus proyectos, nadando contramarea, y creyendo fielmente en sí, sin dejarse manipular por la situación ni los medios que lo rodean. Supo claramente sus raíces humildes y regresó a Costa Rica para quedarse y traer avances a un país que se encontraba bastante atrasado en los años cincuentas.

sábado, 17 de octubre de 2009

Architect?

Desde hace casi un año empecé a estudiar arquitectura, estoy enamorada de la carrera. Simplemente es una belleza. No me quejo para nada, hace aproximadamente 5 años que supe en qué me iba a enfocar cuando llegara a escoger una carrera universitaria. Sin embargo, poco a poco me he dado cuenta que lo que la gente cree saber sobre la arquitectura es muy general, poco profundo y ambiguo.
Comencemos desde el principio. ¿Cuántos saben o pueden definir lo que significa "arquitectura"? Para muchos arquitectura es sinónimo a construir casas, diseñar, etc. No obstante, "arquitectura" no es sólo eso, la arquitectura trata de resolver problemas sociales. La Arquitectura es para el ser humano. De esta manera me podría arriesgar a decir que en las manos de los arquitectos se encuentran muchas cartas que se pueden jugar favorable o negativamente, es cuestión de tener un buen juicio y saber clasificar en lo que vale la pena y lo que no, siempre desde el enfoque humanista. Un profesor una vez clasificó el término de "arquitectura" como "la solución a un problema espacial enfocado al ser humano y resuelto de la manera más creativamente posible", a lo que me lleva a desarrollar el segundo tema: ¿qué es creatividad?
El cerebro se divide en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo. El hemisferio izquierdo es el encargado, en la mayoría de las personas, en desarrollar el habla, la escritura, la matemática, en fin, es la parte racional de nuestro cerebro. Por otra parte, podemos encontrar el hemisferio derecho, el cual principalmente desarrolla nuestras habilidades musicales y artísticas, es decir, nuestro lado creativo. Nuestro lado creativo no se puede desligar de la parte racional y viceversa. No obstante, gracias a los sistemas educativos actuales y a su poco interés en fomentar nuestro lado izquierdo, el hemisferio derecho pierde protagonismo volviéndose , en muchos casos, una herramienta "obsoleta". Desgraciadamente la educación que hemos recibido en la escuela y en el colegio es meramente académica. Durante mi época del colegio, específicamente los dos últimos años, me volví un "alma rebelde", la cual se negaba profundamente a seguir los parámetros académicos institucionales, me reusé a estudiar(apesar de que me iba bien) y me quejé públicamente contra mis profesores sobre el pésimo papel que toma el Ministerio de Educación y el colegio en sí sobre materias "extracurriculares", como son las artes plásticas, coro, teatro, entre otros. Mi razón es obvia: soy una persona que disfruta de la creatividad. ¿Qué esperamos cuando hablamos de creatividad? Solucionar un problema equiz de la forma más esporádica, que involucre nuestra imaginación con originalidad (muchas veces comenzando desde cero)... El propósito de todo este proceso: sorprende a un grupo determinado de la forma en la que ellos nunca se imaginaron. En esto consiste la creatividad.

Conociéndonos

¿Como está ud? Pues espero que esté bien. Yo en lo personal me encuentro feliz. Hoy he tomado una decisión: hacerme un blog. De esta forma tal vez pueda expresar muchas cosas que quisiera compartir con las personas. Escribir mis pensamientos puede ser una buena forma de conocer el mundo y primordialmente conocerme a mi misma. Buscar una relación simbiótica entre la escritura y la lectura que se puede leer en mi. En una clase de la universidad una profesora señaló que " la escritura se puede re-escribir a traves de la visión del lector", así que de esta manera espero que quien disfrute o disguste de lo que escriba, explore su mundo y halle en mis palabras una nueva realidad llena de imaginación.